Lo que nos gusta Coyote como músico y como dibujante de tebeos lo saben hasta en Fuentealvilla. Lo que no sabíamos era que, como escritor, también nos iba a tener como a firulais oliendo un hueso. Bueno, era medio previsible, los tebeos y las canciones llevan su buena dosis de grafemas y, aunque se combinan de otro modo, también hay que arrejuntarlos con salero. Relatos ochenteros, noctambulistas, jaraneros y circunstanciales desde el epicentro de la noticia, que diría Carrascal.
