SOLOMON KANE

SOLOMON KANE

Editorial:
ASTIBERRI EDICIONES
Año de edición:
ISBN:
978-84-92769-44-5
Páginas:
296
Encuadernación:
Cartoné
Colección:
CLÁSICOS ILUSTRADOS

Solomon Kane, la obra ilustrada por el dibujante David Rubín y protagonizada por el otro gran personaje, además de Conan nacido de la pluma de Robert E. Howard, continúa -junto con El Golem, de Gustav Meyrink, al que pone en imágenes Santiago Valenzuela- la colección Clásicos Ilustrados de Astiberri, donde una recopilación de relatos o una novela completa de un autor de referencia de la literatura es interpretada gráficamente por un dibujante de cómics a lo largo del libro por medio de una serie de ilustraciones principalmente a toda página.

La serie Solomon Kane -publicada íntegra en este volumen a partir de los cuentos originales y no de las versiones que sufrieron tras la prematura muerte de su autor- bebe de la aventura, el folletín, las historias de piratas, el género histórico y el terror. Solomon Kane es un justiciero puritano de la Inglaterra del siglo XVI. Solitario y reservado, se expresa mejor con las armas que con las palabras en su deambular por unas convulsas Europa y África. El tomo se cierra con el único relato de corte histórico protagonizado por Sonia la Roja que Howard escribiera en vida.

A David Rubín le seducía el reto de enfrentarse a una creación que «trasciende la literatura pulp. Solomon Kane está sobrado de aventura como pocas veces se ha visto en una obra literaria, en sus páginas hay terror, a veces casi lovecraftiano, hay romance, lugares insólitos e inexplorados, épica... y tiene a Kane». Vestido de cuero negro, lo mismo blandiendo una espada que sus famosas pistolas, Solomon Kane es para Rubín el «término medio perfecto entre Conan y La Sombra, y un personaje tremendamente divertido de dibujar».

Del mismo modo, «poder reinventar esos parajes, con una salvaje África, de otro mundo -a caballo entre la Atlántida y Sangri-La-, esas criaturas ancestrales y fantásticas, plasmar en imágenes las maravillosamente escritas secuencias de acción, ha sido toda una delicia», reconoce Rubín. Para tal fin, el dibujante gallego subraya haber intentado dar un paso más a nivel estético en su evolución como autor, «retomando el blanco y negro de una manera distinta a como lo había trabajado hasta la fecha, utilizando composiciones que no me había atrevido a usar... ». Y además, asegura haber disfrutado «como un niño» a la hora de hacer las 42 ilustraciones que, portada inclusive, componen este volumen.

Mediante la propuesta de clásicos ilustrados, Astiberri pretende dar un paso para estrechar vínculos entre clásicos literarios y autores de cómic aportando una visión iconográfica inédita hasta la fecha, en la que el ilustrador es también un narrador de oficio que busca ser respetuoso con la tradición y a la vez contemporáneo. La colección comenzó su andadura con Monkton el loco, de Wilkie Collins con ilustraciones de Fidel Martínez, y El mundo perdido, de Arthur Conan Doyle, que contó con el trabajo gráfico de Sagar Forniés.